sábado, 21 de febrero de 2009

Bienvenida Toshi

¿Qué quién es Toshi?, ¿será una nueva mujer en la vida de la Eve?, pues nueva si es, pero no es exactamente una mujer, es una laptop!!!. Toshi llega a mí gracias al gentil auspicio del cuy mágico que presta plata, otrora conocido como mi amigo imaginario, Rolando.

Así es, llega mañana a Sicuani. La ahora popular Toshi es una Toshiba SP2801, de esas laptops pequeñitas pero que tienen todas las funciones menos el Office instalado (me acabo de enterar) y lugar para cd; pero por ejemplo vino con una impresora y un mouse de regalo jajaja.

Bien, si bebiera me iría por una chela ahorita mismo. Mañana la tendré en mis manitas, la deseaba, la quería, la soñé hace mucho tiempo. Y ahora será mía!!!! (la laptop claro, si el afecto también lo vendiesen en Saga y se pudiera pagar con tarjeta, ya me hubiese procurado uno)

De por qué creo que yo hubiese sido un buen padre

Creo que a mis 35 años, una de las cosas que definitivamente me quedó como materia pendiente es el tema de la paternidad. Tengo por ahí la fuerte convicción que hubiese sido un buen padre.
¿Y por qué no digo que hubiese sido una buena madre?, no lo sé. Sale así. Desde las bromas con Annabelle, con dos de nuestros “hijos”, uno canino y uno felino (en realidad me hago cargo del felino, el canino fue de anterior padre pero yo lo terminé de criar) y mis primeras voluntades de ser “padre” empezaron con ella, aunque desde siempre lo he pensado en ese género y no tiene por qué cambiar ahora.
Realmente, me hubiese gustado en su momento adoptar un chico con Annabelle, creo que el mundo de posibilidades que hubiésemos tenido para él o para ella (ella quería un Facundo y yo una Sofía), sería infinito. Annabelle sería una buena madre y de hecho, aún tiene la posibilidad. Espero que su novia le convenza de hacerlo. Lo hará muy bien.
Cuando conocí a la mujer a la que ligué mis afectos recientemente, me entusiasmé hasta la locura cuando supe que tenía niños y no pocos. “Por fin”, pensé, mis ansias de ser padre se verían realizadas, por fin forraría cuadernos, me darían dolores de cabeza por los gastos del colegio, acudiría a presentaciones escolares y me quedaría cuidándolos en las noches si se enfermaban. “Por fin” pensé. Han pasado muchos meses y estoy cada vez más lejos de hacer la mitad de alguna de las cosas que soñaba. Siendo realista, nada de lo que soñaba con esos niños pasará nunca.
Suspiro.
Es que no basta con las ganas, que un niño o una niña no se crían fácil, por más adoración que sienta por niños ajenos, nunca serán directamente “mis” niños y eso no lo puedo cambiar. Tema aparte es que me siento absolutamente capaz de criar a un chico sola, pero no me termino de animar. Además, no sé como viene la mano con las leyes aquí, no sé si siendo lesbiana me dejarían adoptar sola. Lo dudo mucho y más.
Sin embargo, como las posibilidades nunca están cerradas del todo. El tiempo me compensa no dándome hijos pero sí una ahijada. Mi eterno reclamo que ninguna amiga o familiar cercano me nombró nunca como madrina por fin se vio subsanado. Claro, bajo el esquema tradicional de que las madrinas tienen que tener plata, jamás me iban a escoger (digo, el resto de mortales), porque Lucía me escogió.
Bueno, no me escogió a mí exactamente, soy parte de un “combo” de madrinas que pronto nos haremos cargo de Luciana, hija de Lucía, que pasará a ser parte de nuestras vidas en muy corto tiempo, apenas yo vuelva a Lima y las cuatro coordinemos agendas y horarios lo será. No es que seamos ejecutivas ni mucho menos, pero la nena no sé si fue suerte o qué fue, pero le tocó: Una madrina estadística y docente universitaria, una madrina economista y consultora medioambiental, otro madrina estadística y también consultora medioambiental y yo que soy socióloga consultora y de ambiente (jajaja, no podía comerme ese chiste), bueno, ahora devenida en consultora/profesora y cabinera en tierras cusquenses.
En fin, creo que Luciana sin saberlo recogerá la siembra de lo que soñé para Sofía, para Facundo y para Manu, para Feli y para Lucas. Le compraré colores cuando me quede sin sencillo y se los enviaré por correo desde cualquier lugar en el que esté, me detendré en las calles cuando vea algo de su color preferido sólo para comprárselo. Le preguntaré cuáles son sus personajes favoritos y le compraré stickers en cada viaje. Me comeré una cajita feliz cuando esté lejos sólo para llevarle el juguete de regalo.
Tengo muchas ganas de que un niño me espere sonriente cada que llegue cansada de trabajar; quiero contarle cuentos antes de dormir no para que se duerma sino para que se le despierte la imaginación, quiero un dibujito de mí para el día del padre alternativo (léase lesbiana con ansías de ser padre), pero creo que para eso tendré que esperar que mi hermano se reproduzca. A Luciana no la puedo ver todos los días, pero cuando esté con ella, cuando pueda verla, recibirá todo el amor del mundo de mi parte. Creo que aprenderá a quererme también.

miércoles, 18 de febrero de 2009

La gallega

Uyuyuy, hoy desempolvé el gustito de mirar con brillo en los ojos a una mujer. Y no es que lo haya perdido, pero habían dejado de llamarme la atención las desconocidas. Hoy me encontré en la recepción del hotel a la españolita que me presentó Rolando hace algunas semanas. Ya la había visto pero no me llamó la atención hasta hoy.
Conversamos breve, me dí cuenta de ese "recuperar el gusto", cuando me ví espontáneamente acercándome a saludar. Yo, que tan fría me había comportado cuando me la presentó cuycito. Pues no, ahora estaba linda y me quedó mirando también, sino fuera por eso no levanto mirada, ocupada como estaba sacando cartillas para las clases de las cajas que tan amablemente me están guardando los del hotel.
Beso va, beso viene, despreocupada yo preguntando por sus vacaciones, preguntando por su proyecto, contándole del mío. Y la dejé irse. Más vale no apurarse, ya sé que está en Sicuani y es suficiente. Atención que el gaydar no me emitió la más mínima alarma. No es de las mías claro; pero ya el simple hecho que me haya gustado saludarla y charlar un poquito me viene bien. Si la encuentro otra vez la invitaré a cenar, así como quien no quiere la cosa. No espero nada, solo quiero charlar con una mujer y sentirme cómoda.
Se siente bien que vuelvan a llamarme la atención las mujeres.
Yo que pensé que terminaría volviendo a la heterosexualidad. Que horror.
Estoy feliz. ¡El bicho ha vuelto!

sábado, 14 de febrero de 2009

14 de febrero

Día básicamente creado con fines comerciales ¿verdad?, pero qué necesidad de tener cerca a la mujer objeto de afecto y huachafamente, entre arrumacos y ternuras, pasar el día con ella.
Anoche hablamos por teléfono. Es lo que hay.

jueves, 12 de febrero de 2009

Fillini

Como en una película de Fellini. Ayer Ricardito se sentía mal y antes de ir a cenar nos paramos frente a una farmacia de las cadenas “Arcángel”, mientras el nene pedía las mismas pastillas que recomienda Sofi Mulanovich (Apronax, claro), Rolando y yo nos quedamos en la puerta conversando. De pronto, de dentro de la farmacia sale un niño como de doce años cargadísimo de bolsas con medicamentos. Serían cerca de cuatro bolsas con todo tipo de productos, desde pañales hasta pastillas y demás, ya el hecho que saliera de la farmacia tarareando era bastante inusual. Un chico bastante humilde en realidad, con sus yanquis en el frío de Sicuani a esa hora, pero muy contento.
Tarareaba mientras llegaba hasta la calle, siguió tarareando cuando tomaba su bicicleta y acomodaba la mercadería, acto que hizo con toda la paciencia del mundo y en feliz responsabilidad. Se acomodó bien a su bicicleta y cruzó la calle entre decenas de triciclos y mototaxis que son los reyes de las calles de la ciudad. Rolando y yo lo veíamos alejarse y nótese el detalle que nunca dejó de tararear. La melodía no era de ninguna canción conocida, probablemente ni exista la melodía así establecida de manera comercial; pero el niño la hizo tan especial y le oímos hasta por lo menos la mitad de la calle de enfrente cuando se perdió entre la gente.
Mi amigo y yo seguimos la escena sonrientes y con las manos en los bolsillos. Entre la sorpresa y la admiración, la ternura de lo que acabábamos de ver nos dejó breves segundos callados.
Rolando: Parece de una película de Fellini.
Eve: Fellini en su versión andina.
Rolando: … sería Fillini.
Ricardito nos encontró atragantados de risa, carcajadas sinceras y sin ánimo de burla, Rolando es ayacuchano, yo soy limeña pero hija honoraria de varias provincias andinas, ambos queremos y respetamos esta cultura; pero nadie se espera ese tipo de respuestas de Rolo. Por supuesto que las pastillitas nos lo resucitaron por un rato a Ricardo, hoy fuimos todos a por más pastillas; pero al niño de la escena fillinesca no lo vimos más.

miércoles, 11 de febrero de 2009

El barquito y el temporal

Creo que a todos nos pasa eso de pensar que la vida de uno a veces pasa por temporales serios y, finalmente toca agarrarse bien, tirar el ancla y esperar que pase el temporal.
Ahora me solidarizo con los barquitos de papel.
No estoy de buen humor, agradeciendo que hay una actividad que me mantiene ocupada y pensando más en las capacitaciones que en mi historia personal. Esta madrugada y mañana temprano he estado reflexionando mucho. Definitivamente hay algo que estoy haciendo mal.
Trataré de sentarme y revisar en qué me equivoco para seguir el viaje.
Por lo demás, en el trabajo todo bien. Es posible que nos aumenten quince días más y terminemos en Cusco ciudad, materia pendiente también, pues en el año que estuve me agarró un soroche impertinente que lo único que esperaba era irme.
Vamos barquito, puedes llegar a buen puerto. Es cuestión de meterle ganas. (Positivismo, puagh!)

martes, 3 de febrero de 2009

La socióloga intolerante

Hoy he tenido poca paciencia; por un lado me bajé de un station en el que iba a viajar de Combapata a Yanaoca, porque además de viajar ocho en un auto con lugar para cuatro que ya es decir bastante, los problemas de higiene personal de mis compañeros de viaje me acabaron. No lo toleré, asumo que con preocupación tomé la decisión de bajarme porque seguiré trabajando en estas zonas y bajarme así crea un precedente de intolerancia; pero no pude, lo siento mucho madre sociología!!! pero no lo soporté. No soy fina ni mucho menos, sin embargo el aire dentro de la station era irrespirable.

Luego Lázaro tuvo que liar valientemente con diecisiete escolares menores de diez años, que para manejar un grupo es casi odisea en el espacio. Yo, cauta según yo, hice el grupo con adultos. Fue casi tan difícil como el grupo de chicos. Encima un caterpillar se puso a trabajar a la par mìa, es decir, era mi garganta contra la maquinaria. A veces ganaba mi voz, a veces el caterpillar.

Fuf! un día pesadito.

Y ahí viene una poderosa tormenta. No hay nada que hacer, hoy estamos premiados.

viernes, 30 de enero de 2009

La presentación en sociedad del Bus en Sicuani


¿Será que estos son mis quince minutos de fama de los que hablaba Andy Warhol?, pues hoy (29/01/09) me sentí toda una celebridad. Eso de que te ponen el micro, la cámara delante y la Eve bien dispuesta a dar declaraciones. Admito que la figureti que llevo dentro andaba de parabienes. La presentación del Bus en Sicuani fue un éxito de taquilla, asumo que por lo mucho que llama la atención nuestro medio de transporte y por lo original de la idea. Me parece increíble que se formaran colas de gente que quería subir. Claro, los que ganaron por puesta de mano fueron las autoridades y periodistas que cubrieron el evento. Y yo ahí, hecha la vedette jajaja, respondiendo adecuadamente - según mi propia y parcializada impresión - las preguntas de los señores de la prensa, con una serie de cámaras delante, siendo simpática, inteligente y demás.
Explicando el proyecto al alcalde de San Pablo y a los representantes de los municipios, me di cuenta que esta experiencia cusqueña será mucho más emocionante que la cajamarquina. El nivel de respuesta y la expectativa no las imaginé así. Buena onda el alcalde, incluso, en un arranque de excesiva confianza (influencia de los quince minutos de fama) me la creí y terminé bromeando mal y a las carcajadas con el gran jefe Telefónica de Cusco, dándole palmaditas en la espalda y todo. Una confianzuda de lo peor. Claro, ahora pasadas las horas me río; pero bue, ya está hecho.
Creo que como balance general todo salió bien. Hubo algunas fallas pero la organización no fue responsabilidad directa nuestra, así que solo me toca opinar de lo que pasó en el bus y lo que pasó en el bus fue bueno. De hecho, ya compartió con nosotros Juancito la primera frase en quechua que debo memorizar para compartirla con los amigos que suban, dice: “Ancha allinpuni hamusqaykichis, kay puriyman wahasqan kankichis llipiykichis”, que traducido quiere decir: “Bienvenidos, los invitamos a participar en este viaje”.
Lo único que me hubiera gustado ocurriese es que los tres niños que más quiero en el mundo hubiesen estado ahí para verme. Mataría porque Manu me acompañase en estos viajes. Además, compartir todas estas experiencias con una compañera me haría mucha ilusión. Que desde un espacio me mire sonriente y al final del día me premie con un abrazo de felicitación, que celebre conmigo estos pequeños logros que aunque breves, a mí me alegran muchísimo. Y no esperar solo el hecho que alguna persona lea este blog y así se entere que hoy me fue bien.

Otros temas

Cuestión aparte es el espacio físico en el que estoy. Para aquellas mujeres del viejo reclamo que debo perder peso, pues déjenme decirles que están en lo cierto. El sobrepeso me está mataaaando, mi habitación está en un segundo piso y llego con el corazón en la boca. Los 3,800 m.s.n.m. pesan, los 35 años pesan, pero esos kilates de más… creo no necesito ser más específica. Con el clima, ahora está haciendo mucho frío, baja mucho la temperatura sobre todo en las tardes noches; pero al medio día hay un sol que aunque más ilumina que calienta está bastante simpático. Está lloviendo mucho también, hasta ahora y con suerte no me ha pillado en la calle. Hoy sí meto el paraguas en el bolso.
¿La comida?, dos posibilidades, una muy económica en lugares de dudosas condiciones higiénicas, lo usual en poblaciones así. La segunda posibilidad es los restaurantes medianamente lindos, donde un plato cuesta el doble de lo que estaba en mi presupuesto interno. Ayer salimos a cenar Marga, Rolo y yo y la descripción telefónica de Rolo acerca de nuestra cena fue: “Marga comió un poquito, Eve se comió todo y yo… un poquito”. Sirva este espacio para desmentir y limpiar mi imagen. Rolo se comió la mitad de mi plato y yo la mitad del suyo. La lasagna de Marga no cubrió totalmente expectativas, además, tenía champiñones, lo cual volvió todos mis traumas de La Oroya y me quitó la voluntad de comérmelos; pero lo más interesante es que la cuenta nos dejó contando las monedas para el mototaxi. Ergo, ahí no vuelvo salvo un día que realmente quiera consentirme, ya le eché ojo a un par de pizzas… y a una moza.
Que temprano es, mi adorable vecino de habitación en el hotel trabaja en horarios de espanto, ayer lo/me despertaron a las 5:00 am, refunfuñé y no volví a conciliar el sueño; pero hoy le han despertado… aunque debería decir “nos han despertado” a las 4:00 am, pero la gran madre que lo parió!!! Esto no puede seguir así, si fuera mujer le propondría que durmamos juntas, ya que me voy a despertar con ella diariamente que más me da; pero es un tipo, así que asquito… paso, estoy rogando que ya se tenga que ir o que ya sea viernes, que es el día que me mudan de habitación.
He pedido un espacio un poco más grande, en mi habitación actual no entra mucho, casi duermo abrazada a mi mochila que ya es mucho decir. Así que me mudarán, más lejos de la avenida también porque entre el tren que pasa a distintas horas, la gente vendiendo cosas y un par de Meteoros, mi sueño que es bastante frágil se hace más precario.
La gente del hotel es buena onda, no me puedo quejar. Me dicen “mami” lo que siempre me sonó tan cariñoso, en general, la gente por aquí es muy cariñosa en el trato, se perciben gestos con deferencia, los niños son hermosos, todos con las mejillitas rosaditas y esos ojazos andinos. El ambiente me gusta mucho. Vamos a ver cómo va la experiencia en conjunto, aunque lo que nos ha ido contando Alfredo incrementa mis ganas de trabajar en esta zona.
Ayer me quedé mirando un niño como de la edad de Pipe y pensé: “Claro que me entra nostalgia de los tres”. Creo que a Manu le gustaría mucho por aquí, hay toda esa variedad de colores que ambas disfrutamos, me la imagino con su camarita tomando fotos a diestra y siniestra. Creo que Lucas admiraría los paisajes, le llamaría la atención el movimiento, la dinámica por aquí. Creo, creo.

martes, 27 de enero de 2009

Bienvenida de ambiente

Cuando dicen que las lesbianas y los gays estamos en todos lados, es porque efectivamente estamos en TODOS LADOS. Aunque vamos a empezar por el principio. El viaje a Cusco bastante agradable, lindas las azafatas que nos tocaron. Observé por un momento con horror a un grupito de azafatas, muy modositas pero mayores de cincuenta años y con cara de culete, que se acercaban temerariamente hacia nuestra sala de embarque: “Empezáramos…” pensé. Afortunadamente pasaron de largo y un mini grupito de jóvenes azafatas, todas muy guapas, son las que se hicieron cargo de nuestro vuelo. Empezamos bien.
El vuelo bastante agradable, de hecho “la previa” fue bastante divertida. Margarita contando historias de su rechazada condición de “gringa” y Lázaro y yo partidos de risa. Sometiéndola al escarnio popular. Menos mal que entendió que nos reíamos con ella y no de ella.
Bastantes estragos en mi autoestima causó el gorrito que usaba para proteger mi cabeza ya llegados a Cusco. Así que estuvimos pares en cuanto a las burlas. Resulta que en realidad dicho gorrito es una cuellera (sorry Annabelle, yo me la quedé) y claro, al ser de la negra es bastante chiquito. A mi marotita le queda como un adorno y fue el divertimento de la noche, objetivo de las fotografías de Lázaro que supe esquivar. Por supuesto que a mí no me despeina que se me vea graciosa, lo más importante es que gracias a eso no me dio soroche (apunamiento) ni bien llegando. Hasta ahora, lo único que siento es la cabeza un poco pesada, pero en general la llevo bien.
Ahora, lo que da título a este post. Luego que Rolo fuera por nosotros al aeropuerto de Cusco. Ah! Antes que lo olvide… sí olvidé traer algo Lucía, la maleta hecha con dos días de anticipación no sirvió de nada. Olvidé mis dos camperas. Así que esperaré a que me paguen para comprarme una. Retomando, cuando ya estábamos en viaje a Sicuani, que será nuestra “base operativa” para este trabajo, viajábamos en una suerte de mini van, muy linda, muy moderna pero sin espacio para nada. Así que íbamos apretados como sardinas.
En fin, viajando en la mini van, Rolo y Margarita en amena conversación, Lázaro en condiciones infrahumanas porque llevaba su maleta en las piernas. Yo observando el paisaje. En eso, diviso unos colores que me llamaron la atención, pensé: “Reflejo de los vidrios de la mini van”. Sin embargo, los colores me llamaban tanto la atención que no les quité la mirada de encima. ¿Saben qué era?, un poderoso arco iris. Hermoso, nunca vi cosa tan linda. Me entró una emocioncita en el pecho que sólo atiné a señalarlo para que lo vean también los compañeros.
Los chicos más hábiles que yo empezaron a bombardear (me incluyo) el arco iris hasta que salga medianamente bien. Yo creo que salió en las fotos; pero nunca comparable con la belleza de verlo ahí, enorme, encendido, dándonos la bienvenida.
La verdad, a mí no se me había ocurrido pensarlo, sólo admiraba una maravilla de la madre naturaleza y Rolo suelta una frase que me hizo caer en cuenta por qué le quiero tanto: “La comunidad te da la bienvenida!” en clara alusión a los colores de la bandera gay claro. Hasta ahora no hay reportes de la presencia de otras lesbianas o de gays en la zona. Es una comunidad muy tradicional así que deben estar bien encaletados; pero no dudo que alguno o alguna veré. O nos reconoceremos; pero Cusco, particularmente Quispicanchis (que aquí es donde fue visualizado), fueron los encargados de hacerme sentir como en casa.
(Prometo luego colgar las fotos)