viernes, 30 de enero de 2009

Otros temas

Cuestión aparte es el espacio físico en el que estoy. Para aquellas mujeres del viejo reclamo que debo perder peso, pues déjenme decirles que están en lo cierto. El sobrepeso me está mataaaando, mi habitación está en un segundo piso y llego con el corazón en la boca. Los 3,800 m.s.n.m. pesan, los 35 años pesan, pero esos kilates de más… creo no necesito ser más específica. Con el clima, ahora está haciendo mucho frío, baja mucho la temperatura sobre todo en las tardes noches; pero al medio día hay un sol que aunque más ilumina que calienta está bastante simpático. Está lloviendo mucho también, hasta ahora y con suerte no me ha pillado en la calle. Hoy sí meto el paraguas en el bolso.
¿La comida?, dos posibilidades, una muy económica en lugares de dudosas condiciones higiénicas, lo usual en poblaciones así. La segunda posibilidad es los restaurantes medianamente lindos, donde un plato cuesta el doble de lo que estaba en mi presupuesto interno. Ayer salimos a cenar Marga, Rolo y yo y la descripción telefónica de Rolo acerca de nuestra cena fue: “Marga comió un poquito, Eve se comió todo y yo… un poquito”. Sirva este espacio para desmentir y limpiar mi imagen. Rolo se comió la mitad de mi plato y yo la mitad del suyo. La lasagna de Marga no cubrió totalmente expectativas, además, tenía champiñones, lo cual volvió todos mis traumas de La Oroya y me quitó la voluntad de comérmelos; pero lo más interesante es que la cuenta nos dejó contando las monedas para el mototaxi. Ergo, ahí no vuelvo salvo un día que realmente quiera consentirme, ya le eché ojo a un par de pizzas… y a una moza.
Que temprano es, mi adorable vecino de habitación en el hotel trabaja en horarios de espanto, ayer lo/me despertaron a las 5:00 am, refunfuñé y no volví a conciliar el sueño; pero hoy le han despertado… aunque debería decir “nos han despertado” a las 4:00 am, pero la gran madre que lo parió!!! Esto no puede seguir así, si fuera mujer le propondría que durmamos juntas, ya que me voy a despertar con ella diariamente que más me da; pero es un tipo, así que asquito… paso, estoy rogando que ya se tenga que ir o que ya sea viernes, que es el día que me mudan de habitación.
He pedido un espacio un poco más grande, en mi habitación actual no entra mucho, casi duermo abrazada a mi mochila que ya es mucho decir. Así que me mudarán, más lejos de la avenida también porque entre el tren que pasa a distintas horas, la gente vendiendo cosas y un par de Meteoros, mi sueño que es bastante frágil se hace más precario.
La gente del hotel es buena onda, no me puedo quejar. Me dicen “mami” lo que siempre me sonó tan cariñoso, en general, la gente por aquí es muy cariñosa en el trato, se perciben gestos con deferencia, los niños son hermosos, todos con las mejillitas rosaditas y esos ojazos andinos. El ambiente me gusta mucho. Vamos a ver cómo va la experiencia en conjunto, aunque lo que nos ha ido contando Alfredo incrementa mis ganas de trabajar en esta zona.
Ayer me quedé mirando un niño como de la edad de Pipe y pensé: “Claro que me entra nostalgia de los tres”. Creo que a Manu le gustaría mucho por aquí, hay toda esa variedad de colores que ambas disfrutamos, me la imagino con su camarita tomando fotos a diestra y siniestra. Creo que Lucas admiraría los paisajes, le llamaría la atención el movimiento, la dinámica por aquí. Creo, creo.

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