sábado, 29 de agosto de 2009

Mecanismos para sacarse de encima una depresión. La alianza infinita de otra torta y un puto.

De mis consabidas depresiones a causa de las mujeres del mal no hay nada nuevo que contar. Enterarme de los últimos acontecimientos me sumió en la más ridícula y absoluta miseria humana y me hizo marco de cualquier burda novela mexicana.
Lloraba en los micros, camino a casa, sentada, parada y echada. Un par de días así incluyendo la imposibilidad de ir a mi centro de labores el último viernes. En conclusión, estaba asquerosamente deprimida.
Sin embargo, la alianza a la que hace mención el título de esta entrada es que invocados por mí indirectamente en la Feria del Libro, entre Esther Vargas y Beto Ortíz salieron cual fieles escuderos a levantar a la lesbiana caída.
Buscando otra cosa encontré el "No busco novio" de Esther, una compilación de lo publicado en su blog, del que alguna vez he leído algo de lo que se cuelga en Internet pero no lo suficiente para declararme seguidora. Sin embargo, contribuyó en un 50% que ahora esté sentada frente a esta computadora y pueda pasarme más de dos horas sin llorar. Por lo dicho: Gracias Esther! sus recuentos de la vida diaria, de los celos, de la histeria, de sus gatas, me han hecho reír o me han sumido en alguna tristeza pero más llevadera. Tal vez extrañando a mi Danilo y lo asqueroso que es él en comparación a Vodka.
Beto hizo el otro 50%, me firmó el "Por favor, no me beses" en mi año más cholulo en cuanto a escritores se refiere y solo puedo decir que escribe como la puta madre. La puta madre de quién no importa, pero escribe como quiero escribir cuando sea grande (sí, ya sé que ya soy grande pero que cuernos, es mi blog y escribo lo que se me cante).
Conmovedor cuando son relatos sobre el alzheimer de la madre o de lo mucho que la va a extrañar, sus historias sórdidas que no son pocas, con sus puntos de ocasión. Todo lo que le gusta (porque para haber hecho reportajes de esos le debe gustar) sobre los lumpenes más tristemente famosos en los últimos tiempos. Todas sus historias me encantaron; pero me quedo con "La inmortalidad", lugar donde acuña frases célebres o cosas poco conocidas sobre las formas de vida o las formas de muerte de varios escritores famosos.
Sí, entre esos dos demostraron que "con un poco de ayudita de los amigos" se puede sobrevivir a una mujer que ya no me extraña.
(No, no quiero empezar otra vez)
Como iba diciendo...

miércoles, 26 de agosto de 2009

Nostalgia

A veces toca preguntarse por qué las noticias buenas pueden venir cargadas de tanta tristeza. Por un correo electrónico me enteré que la niña que más quiero en el mundo ha ingresado al colegio que su madre y yo comentamos e ilusionamos en su momento como el centro de estudios ideal. Una formación humanista, socialmente tolerante y culturosa la espera. Será perfecto. Ella es muy sensible e inteligente, aprovechará todo y la formarán como la hija que cualquier persona dedicada a las ciencias sociales quisiera tener.
Esa mujer, luego de una serie de decisiones difíciles laboralmente hablando ahora está bien posicionada y con un futuro ideal, un buen trabajo, un sueldo más que decente y demás cosas que profesionalmente la llenan y cubren sus expectativas. Aunque siempre quiere más, lo que es bueno también.
¿Y por qué estoy tan triste?
Ensayo que es porque no pude abrazar a mi niña cuando la noticia, porque leí la página web del colegio de cabo a rabo varias veces y me enamoré de lo que proponen, porque me hacía ilusión que la acepten; porque esa mujer ya no tendrá más preocupaciones por lo laboral o por el orden en su vida, aunque siempre quise ser parte de todo lo bueno y malo que le pase, porque la idea era que rememos juntas (obvio, mi idea, no la de ella).
Que no se malinterprete. Estoy feliz que a las dos les pasen cosas buenas. Lo merecen.
¿Por qué mi ánimo no opina lo mismo?
Tengo serias dudas si estoy llorando de felicidad o de pura nostalgia.

viernes, 21 de agosto de 2009

Liniers en Ksa Tomada

El día 15 de agosto en el distrito de San Isidro, la librería Ksa Tomada albergó a todos los fanáticos de Liniers que conseguimos la firma de nuestros libros.
Un grande Ricardo, se quedó hasta las 16:30 firmando libros cuando solo tenía programado dos horas y en la noche tenía concierto con Johansen. En las fotos de los amigos que llegaron tarde se le ve cansadito y demás pero no dejó de firmar hasta que se fue el último. Gestos como ése hacen que aquí en Perú lo querramos infinitamente los que ya lo queríamos.

domingo, 16 de agosto de 2009

Liniers+Kevin Johansen


Todavía no reacciono de la felicidad. En Ksa Tomada firmó mi "Macanudo Universal" y un "Macanudo 1" para la poeta. Clara Lía nos filmó a Regina y a mí y se filmó ella misma. Espero que a Lini le gusten los libros: "Reo de nocturnidad" para él y "Goig" para Matilda.

El concierto un lujo. Me reí las dos horas. Si cada uno por separado son adorables, los dos juntos fue un plato.
Si pues, la felicidad no necesita mayores detalles. Realmente quiero más a este hombre que a mis últimas novias.

domingo, 9 de agosto de 2009

La española

A pocas horas de irme de Puno, leo el blog de Regina, reviso las tiras de Liniers las que tenía un día sin revisar y me provocó escribir alguito. Breve repaso mental: "Que será bueno escribir... que será bueno escribir..." y la imágen de una rubia preciosa, madrileña, piel lo suficientemente linda para no ser transparente (esa blancura mal cocinada de los europeos) y su elocuencia feroz me dan motivos para escribir sobre ella.
Además de todas las horas pasadas en Ormeño, con tres horas de retraso para tomar el bus de Arequipa a Puno y el mal humor que me causaba mi precaria conexión a internet, más esa mujer con frase tan letales como "Hablaremos cuando se de", frase que los impacientes no entendemos; tenía todo enrevesado y andaba de muy mal talante. Muchos españoles camino a Cusco, que era el destino final de ese bus. En fin, salvo tres señoras españolas que andaban rajando de todo, opté por no mirar a la gente y ser una buena geek limitando mi atención a mi mini note.
Algo tan inevitable como un español de casi dos metros tenía que verlo, pasaron tres muy cerca de donde yo estaba pero salvo el gigante que por un momentito cubrió la entrada de la luz no miré más. Ahora me arrepiento porque en ese grupo iba ella.
Subí al busete que menos mal tenía asientos super cómodos, observaba a la gente confundida porque sus boletos no correspondían a las butacas ofrecidas, habían vendido boletos con butacas que no existían, era otro modelo de bus; pequeño caos, yo por eso subo primero a todo, al avión, al bus o a la combi. Trato de tomar el mejor lugar y que no me jodan. Los españolitos subieron casi de último, cuando todo el merecochete estaba armado. Ya la gente había tomado posición y ellos que esperaban viajar juntos se tuvieron que sentar super separados, en lo que quedaba.
Para mi favor.
Ella tenía una butaca individual al frente de la mía, agradezco al extra rubicundo niño que me tocó de compañero de viaje que se adueñara del que en principio era mi lugar original, al lado de la ventana. Una porque ahí daba todo el sol y dos, porque tuve a la guapa española tan cerca tan cerca, que me recordó el cuentito ese de Gabo en "Los cuentos peregrinos" donde narra tal vez su propia historia con una mujer, linda hasta la exageración, compañera de viaje en un vuelo y duermen tan juntos como en una noche de bodas.
Caso similar ocurrió. Ella hablaba y bromeaba a los compañeros. Sacó una laptop y una super cámara fotográfica. Preguntaba cosas en términos técnicos inentendibles sobre las características de las fotos a Aitor (¿Hay nombre más español que ese?) uno de los dos tipos que venía con ella, el otro era el gigante de dos metros que luego supe se llamaba Dani. Renegaba porque no conseguía nada y guardó la tecnología. Una mujer que sabe tanto y maneja tecnología así, tiene lo suficiente para parecerme linda.
Hablaban de la altura, bromeaban mucho, el bus llevaba una media hora de viaje y dice:
Eva (se llama Eva): Aitor... Aitor tío... mira esas montañas de allá... ¡que mires tío!
Aitor: Que pasa...
Eva: Que se me están moviendo ¡que se me están moviendo así! (ademán de plano en 3D rotando con sus manitas), ¿a tí no se te mueven?
Aitor: Pues no.
Eva: A mí se me están moviendo.
Aitor: Pues debe ser que te está afectando la altura tía.
Eva: Si no siento nada, sólo se me están moviendo esas montañas (continuó haciendo el gestito de las manos un rato más)
Yo estaba partida de risa al otro lado, visualmente solo sonreía, interiormente estaba a carcajada limpia. Como explicarle que Aitor tenía razón, además se le veía tan encantadora que no daban ganas de contarle la verdad. Antes de bajarse del bus, Aitor narró el incidente al gigante y se les dio por preguntarle si había visto llamas rosas volando.
La rubia preciosa, durmió buena parte del camino y me limité a observarla. Se veía hermosa hasta durmiendo.
Al llegar, cancherísima ella, pretendía bajar del bus solo con un polito delgado manga larga ¡en Puno y ya de noche!, todas mis timideces se fueron al cuerno, lo que quise hacer todo el camino tuve que harcerlo ipso pucho. No, no le dije lo linda que era. Le dije que se abrigase bien, que si podía abrigarse la cabeza mejor, que lleguen a su hotel tomen un mate de coca y descansen por lo menos una hora antes de ponerse a hacer algo y huí. Ella y Aitor tenían muchas preguntas más que contesté desde el final del pasillo. Entonces, me volví hasta su asiento y me le acerqué para decirle bajito que sí, que fue el soroche el que hacía que se le muevan así las montañas (e hice el mismo gestito que ella con las manos)
Me dió la sonrisa más tierna del mundo.
Retomé huída. Bajo los agradecimientos de Aitor y un gracias bajito de ella porque con la sonrisa que tenía no le salió uno más grande.