Parecen los personajes de algún manga ¿verdad?, pues no, me refiero a mi laptop y su original medio de transporte. Su primera salida a la calle oficial fue a Pomacanchi con breve estadía en San Pedro, que es el siguiente distrito que nos toca en el recorrido del bus. Sin embargo, cuando viajábamos de Pomacanchi a San Pedro nos atrapó una poderosa lluvia que me hizo temer por Toshi. Así que a la usanza de las mujeres andinas que se cuelgan a la espalda a los hijos, bueno, salvo por el mantón en el que envuelven a los niños, hice lo mismo con Toshi. La arropé bien en el bolso Puma que me compró la negrita para ella antes que existiera, me la metí debajo de la casaca (parecía el personaje que hace la presentación de “Alegría” del Cirque du Soleil) pero nada importaba, sólo que ella estuviese a salvo.
Caminamos bajo esa lluvia tempestuosa al paradero. Hacia un frío de mierda y admito que ni las señoras llevan con tantas precauciones a sus hijos. En fin, llegamos a Sicuani, la dejé en el hotel y salí a buscar algo en que transportarla en adelante, que sea agradable, confortable y sobre todo seguro para ella. Que la proteja del frío, de la lluvia y de la gente.
En mente tenia desde que se me ocurrió comprar una laptop mini, que quería una cosa tipo cartuchera grande donde pueda viajar cómodamente y además que sea hermético, algo así como el estuche de mi cámara fotográfica pero como para la laptop. Si existe o no, no lo sé; pero era casi seguro que no lo iba a conseguir en Sicuani.
Caminé todo el centro, visité cada tienda de artículos de cómputo que hay (cuatro) y cada bazar (dos) de la ciudad y no encontré nada que se acomode a lo que tenía en mente. Hasta que entré a una librería chica, donde Floricienta desde un tono rosa púber me sonreía y se presentaba en forma de lonchera escolar, como el perfecto transporte para Toshi. Admito que en dos segundos de debilidad me pasó por la cabeza comprarla. Luego me dije: “Floricienta, no por Dios, seria demasiado. Con eso si, seguro que me sacan del gremio de lesbianas. Ni a una marica se le cruzaría por la mente”
Pensado esto, salí rauda de la librería chica, por temor a que mi afán de transportarla me haga comprar la lonchera en cuestión. Unos pasos más allá me encontré con una librería grande, hermosa, donde los cuadernos Norma y otros productos coloridos me llamaron la atención. Lo primero que hice fue preguntar por algo más o menos así: “Necesito transportar algo tamaño cuaderno, que sea hermético y pequeño, como un cartapacio o algo así”. No tenían. Resignada pregunté por las loncheras y ahí estaban, en lo más alto del local. Me miraban sonrientes las princesas de Disney en rosa, los personajes de Hi5 en verde feo, un niño que no sabía quién era en azul, Winnie Pooh en naranja y Mickey Mouse en un amarillo espanto.
Horror, cada posibilidad era mas terrorífica que la otra. Y así lo hice saber, no dejaba de pronunciar “Que horror, que horror” ante el asombro del agradable petisito que me atendía (ciertamente, mi gaydar me hizo acercarme primero a él, luego cuando oí su dulzona y amable voz confirmé que era puto), me miraba extrañado. Claro, no tengo pinta de madre que va a comprar la lonchera del hijo, tal vez de padre pero… igual, no tenía sentido mi cara de espanto ante ese escenario, así que le conté: “En realidad estoy buscando en que transportar una laptop chiquitita…”, me miró entre la compasión que se siente por una hermana lesbiana escogiendo una mariconada, su diligencia como vendedor y la risa.
Escogí a Mickey, estaba con un dedo en la boca y como avergonzado. Me gusta Mickey Mouse pero ¡era demasiado!, así que como encima era amarillo espanto me retracté y pedí la lonchera azul, le pregunté qué personaje era ese a mi amable colega y respondió: “Naruto, es un dibujo que está de moda. Un guerrero”. Pensé que no estaba tan mal, el típico dibujito de peleadores chinos de ojos grandes. Entonces sería Naruto.
Mis problemas no estaban del todo resueltos, la lonchera era del largo perfecto de Toshi (lo saqué al ojo) pero iba a ser muy ancha para ella, así que tenía que buscar con que rellenar esos espacios y generar algo que amortigüe, por el movimiento en que la tengo cuando viajo de un sitio a otro. El chico me recomendó algo que no recuerdo como me dijo que se llamaba pero en Argentina le dicen goma eva, es un material plástico, casi como el material del que están hechos los pad sobre los que ponemos el mouse. Bueno, terminé comprando una plancha de eso y recorté cuadrados para la base, el medio y la parte más alta de Toshi. Está super protegida ahora.
Hoy temprano, de vuelta en San Pedro, pasé el papelón que los chicos vieran en qué estoy transportando a mi chiquita; pero no importa. Lo importante es que ella esté cómoda y segura. Al margen de lo mucho que cuestiona mi lesbianismo militante su medio de transporte.
Caminamos bajo esa lluvia tempestuosa al paradero. Hacia un frío de mierda y admito que ni las señoras llevan con tantas precauciones a sus hijos. En fin, llegamos a Sicuani, la dejé en el hotel y salí a buscar algo en que transportarla en adelante, que sea agradable, confortable y sobre todo seguro para ella. Que la proteja del frío, de la lluvia y de la gente.
En mente tenia desde que se me ocurrió comprar una laptop mini, que quería una cosa tipo cartuchera grande donde pueda viajar cómodamente y además que sea hermético, algo así como el estuche de mi cámara fotográfica pero como para la laptop. Si existe o no, no lo sé; pero era casi seguro que no lo iba a conseguir en Sicuani.
Caminé todo el centro, visité cada tienda de artículos de cómputo que hay (cuatro) y cada bazar (dos) de la ciudad y no encontré nada que se acomode a lo que tenía en mente. Hasta que entré a una librería chica, donde Floricienta desde un tono rosa púber me sonreía y se presentaba en forma de lonchera escolar, como el perfecto transporte para Toshi. Admito que en dos segundos de debilidad me pasó por la cabeza comprarla. Luego me dije: “Floricienta, no por Dios, seria demasiado. Con eso si, seguro que me sacan del gremio de lesbianas. Ni a una marica se le cruzaría por la mente”
Pensado esto, salí rauda de la librería chica, por temor a que mi afán de transportarla me haga comprar la lonchera en cuestión. Unos pasos más allá me encontré con una librería grande, hermosa, donde los cuadernos Norma y otros productos coloridos me llamaron la atención. Lo primero que hice fue preguntar por algo más o menos así: “Necesito transportar algo tamaño cuaderno, que sea hermético y pequeño, como un cartapacio o algo así”. No tenían. Resignada pregunté por las loncheras y ahí estaban, en lo más alto del local. Me miraban sonrientes las princesas de Disney en rosa, los personajes de Hi5 en verde feo, un niño que no sabía quién era en azul, Winnie Pooh en naranja y Mickey Mouse en un amarillo espanto.
Horror, cada posibilidad era mas terrorífica que la otra. Y así lo hice saber, no dejaba de pronunciar “Que horror, que horror” ante el asombro del agradable petisito que me atendía (ciertamente, mi gaydar me hizo acercarme primero a él, luego cuando oí su dulzona y amable voz confirmé que era puto), me miraba extrañado. Claro, no tengo pinta de madre que va a comprar la lonchera del hijo, tal vez de padre pero… igual, no tenía sentido mi cara de espanto ante ese escenario, así que le conté: “En realidad estoy buscando en que transportar una laptop chiquitita…”, me miró entre la compasión que se siente por una hermana lesbiana escogiendo una mariconada, su diligencia como vendedor y la risa.
Escogí a Mickey, estaba con un dedo en la boca y como avergonzado. Me gusta Mickey Mouse pero ¡era demasiado!, así que como encima era amarillo espanto me retracté y pedí la lonchera azul, le pregunté qué personaje era ese a mi amable colega y respondió: “Naruto, es un dibujo que está de moda. Un guerrero”. Pensé que no estaba tan mal, el típico dibujito de peleadores chinos de ojos grandes. Entonces sería Naruto.
Mis problemas no estaban del todo resueltos, la lonchera era del largo perfecto de Toshi (lo saqué al ojo) pero iba a ser muy ancha para ella, así que tenía que buscar con que rellenar esos espacios y generar algo que amortigüe, por el movimiento en que la tengo cuando viajo de un sitio a otro. El chico me recomendó algo que no recuerdo como me dijo que se llamaba pero en Argentina le dicen goma eva, es un material plástico, casi como el material del que están hechos los pad sobre los que ponemos el mouse. Bueno, terminé comprando una plancha de eso y recorté cuadrados para la base, el medio y la parte más alta de Toshi. Está super protegida ahora.
Hoy temprano, de vuelta en San Pedro, pasé el papelón que los chicos vieran en qué estoy transportando a mi chiquita; pero no importa. Lo importante es que ella esté cómoda y segura. Al margen de lo mucho que cuestiona mi lesbianismo militante su medio de transporte.

