Uyuyuy, hoy desempolvé el gustito de mirar con brillo en los ojos a una mujer. Y no es que lo haya perdido, pero habían dejado de llamarme la atención las desconocidas. Hoy me encontré en la recepción del hotel a la españolita que me presentó Rolando hace algunas semanas. Ya la había visto pero no me llamó la atención hasta hoy.
Conversamos breve, me dí cuenta de ese "recuperar el gusto", cuando me ví espontáneamente acercándome a saludar. Yo, que tan fría me había comportado cuando me la presentó cuycito. Pues no, ahora estaba linda y me quedó mirando también, sino fuera por eso no levanto mirada, ocupada como estaba sacando cartillas para las clases de las cajas que tan amablemente me están guardando los del hotel.
Beso va, beso viene, despreocupada yo preguntando por sus vacaciones, preguntando por su proyecto, contándole del mío. Y la dejé irse. Más vale no apurarse, ya sé que está en Sicuani y es suficiente. Atención que el gaydar no me emitió la más mínima alarma. No es de las mías claro; pero ya el simple hecho que me haya gustado saludarla y charlar un poquito me viene bien. Si la encuentro otra vez la invitaré a cenar, así como quien no quiere la cosa. No espero nada, solo quiero charlar con una mujer y sentirme cómoda.
Se siente bien que vuelvan a llamarme la atención las mujeres.
Yo que pensé que terminaría volviendo a la heterosexualidad. Que horror.
Estoy feliz. ¡El bicho ha vuelto!
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