No tengo la más puta idea de por qué las cosas siempre tienen que ser tan complicadas.
No entiendo.
No entiendo y me da bronca.
No caigo en cuenta que vivir una vida común es tan fácil como sacarse la Tinka.
No pido mucho!!!
Y no, no sé como hace el resto.
Mierda!!!!
viernes, 24 de abril de 2009
jueves, 23 de abril de 2009
martes, 21 de abril de 2009
:)
Al verla cambio el mundo.
Está más linda, tiene la mirada de la chica que me desarmaba entonces y lo consigue, con todo éxito, también hoy en día.
La diferencia es que ahora yo también la "desarmo" a ella.
Sin dar detalles, es lo soñado y más.
Me tranquilizó sólo de verla y a la hora del abrazo ya estaba perdida.
Y me quiere, me quiere sinceramente.
Y me trajo unos obsequios que ya estoy usando. Amo el cuaderno que me dio, mi monederito, tengo uno de sus textos de trabajo que leo detenidamente y con admiración. El alma de ilusiones ha sido el mejor regalo.
Trajo su cariño, lo sumamos al mío y nos quedó una combinación perfecta.
Nada, sale el sol en Lima y mi solcito interno está en un permanente mediodía. Amo a esta mujer.
lunes, 20 de abril de 2009
Autor intelectual
Sincérate, yo te caigo mal.
¿Fue algo que hice o algo que haré?, ¿qué te pasa conmigo?, porque esa bronca, esa mala vibra, este andar casi permanentemente empinchado. Que yo recuerde o sea consciente nunca hice nada tan malo o tan puto que mereciera tu bronca.
Somos millones y, ¿cómo te las arreglas para fastidiarme justo a mí?
Hasta aquí siento tu mala leche conmigo. A ver, tienta a hacerte corpóreo y te muelo a patadas. Te juro por ti que te reviento la madre si te tengo delante. No puedes ser tan antipático, tan hijo de puta.
Justo ésa carretera, justo las llantas de ése colectivo. No otro, ése.
Estoy frente a un espejo, me veo el rostro, los gestos, estoy tan fastidiada contigo, conmigo, con todo, con todos… la puta que te parió!!!!
Ni se te ocurra hacerme subir, te escupo apenas te vea. El de abajo encontró aliada perfecta, despotricaremos de ti hasta que se te caigan las orejas y se te pudran.
Lo siento, estoy emputadísima, embroncada. No me preguntes como estoy, creo que es evidente, Atrévete a abrir la boca y mi puño cerrado golpeará tan fuerte que aunque no existas, haré que sientas un dolor físico tan insoportable, que querrás ser Dios.
¿Fue algo que hice o algo que haré?, ¿qué te pasa conmigo?, porque esa bronca, esa mala vibra, este andar casi permanentemente empinchado. Que yo recuerde o sea consciente nunca hice nada tan malo o tan puto que mereciera tu bronca.
Somos millones y, ¿cómo te las arreglas para fastidiarme justo a mí?
Hasta aquí siento tu mala leche conmigo. A ver, tienta a hacerte corpóreo y te muelo a patadas. Te juro por ti que te reviento la madre si te tengo delante. No puedes ser tan antipático, tan hijo de puta.
Justo ésa carretera, justo las llantas de ése colectivo. No otro, ése.
Estoy frente a un espejo, me veo el rostro, los gestos, estoy tan fastidiada contigo, conmigo, con todo, con todos… la puta que te parió!!!!
Ni se te ocurra hacerme subir, te escupo apenas te vea. El de abajo encontró aliada perfecta, despotricaremos de ti hasta que se te caigan las orejas y se te pudran.
Lo siento, estoy emputadísima, embroncada. No me preguntes como estoy, creo que es evidente, Atrévete a abrir la boca y mi puño cerrado golpeará tan fuerte que aunque no existas, haré que sientas un dolor físico tan insoportable, que querrás ser Dios.
sábado, 18 de abril de 2009
Viajando
Esta noche salgo de Puno, estoy tiradota trabajando en la cama con Toshi en unos cuadros comparativos para el bus. Y sin embargo, pienso que en unas horas inicio el viaje de retorno que me llevará a ella. Estas mini-vacaciones me vienen bien. He vivido muy estresada estas últimas semanas y desde que ella llegó la cosa ha mejorado mucho; pero mejorará más cuando nos tengamos cerca.
Mañana a la tarde, nuevo viaje que de Lima me llevará a esa ciudad que hace tantos años no visito y que permitirá nuestro encuentro. El lugar propicio, ir por ella y por fin, por fin, después de semanas de reencontradas, compartir el mismo espacio físico luego de tanta ausencia abrazarla como Dios manda y en el caso de dos mujeres, la iglesia prohibe.
martes, 14 de abril de 2009
Para estar con ella
Ya lo sé, ya lo sé, estoy algo loca. La cuestión es que haré un viaje relámpago atravesando ciudades, gentes, ordenando cronogramas, desarreglándolos, haciendo consultas, coordinando y todo, todo, por estar con ella. No es posible que me espere hasta finales de mayo para verla, necesito (y ella también lo necesita) que nos veamos lo más pronto posible.
Es de locos el viaje, lo sé.
Aprovecharé en coordinar algunas cosas que necesito coordinar en Lima, ojalá ver a las otras comadres y sobre todo darle un vistazo a mi ahijada.
Pero seamos realistas, básicamente quiero estar con ella. Nos estamos organizando, planificando y llegando a arreglos.
Pronto, muy pronto, la tendré conmigo. Y ¡ay! ¡ay!, reinventaremos el amor, buscaremos esas palabras nuevas de las que estuvimos hablando y nada, esperamos que todo salga bien. Ambas tenemos ganas que así sea. Y todo, para estar con ella. Que increíble.
domingo, 12 de abril de 2009
Planes
Tenemos planes, el próximo fin de semana nos vamos a ver, después de tanto tiempo nos reconoceremos, volveré a enamorarme de sus gestos (que ya lo estoy), desarmarme con su voz y ponerme toda nerviosa cuando la tenga cerca. La diferencia es que no creo ser la única nerviosa esta vez.
El sol sale en Yunguyo, la vida sonríe, el trabajo va bien, la mujer a la que estoy adorando está más linda que cuando la conocí (sí, más era posible) y lo más increíble, ahora sé que me quiere.
sábado, 11 de abril de 2009
viernes, 10 de abril de 2009
Hombres sensibles

No me puedo quejar, en mi equipo hay una manga de… hombres sensibles. El caso es que esa sensibilidad para el esquema machista cusqueño, no sé si será efectivamente sensibilidad o indicios alarmantes de mariconería.
Conste que siendo lesbiana todo me viene bien, es decir, si estuviesen saliendo del closet no tendría ningún drama y hasta les diría “Welcome” paradita en la puerta y con “A quién le importa” de fondo; pero no es el caso.
Caso 1 – Coty: Empecemos desde el principio, la primera influencia fue Coty, el supervisor por parte de los Tacticianos (encargados de todo lo del Bus), que por decirlo elegantemente era muy ambivalente en su sexualidad. Mariconeaba como el mejor y repetía todos los gestos y ademanes de las más mujeres de mi comunidad. Me hacía sentir un gentleman a veces aún siendo la única del género femenino del grupo. Convengamos que modosita no soy, pero él lo era y perfectamente.
Caso 2 – Lázaro: Tras la partida de Coty, el equipo no se pudo quedar tranquilo. Lázaro, perfectamente comprometido con su mujer y un anexo, con una hijita más, el día que encontró un ganchito en el Bus fue su perdición. Delante de estos ojitos que se han de comer la tierra, se lo puso y empezó a asear las pcs ¡hecho una Blanca Nieves cualquiera!. Acto seguido y pasados los minutos seguía con el ganchito puesto (un gancho verde que jamás olvidaré) y salió revoleando su baldecito a por agua. Solo faltaban los pajaritos y demás personajes Disney respondiendo a su canto y ayudándole en las tareas de limpieza. Paro de contar hasta aquí, porque tuvo otros muchos episodios, pero no vaya a ser que su esposita encuentre este blog y sonamos.
Caso 3 – Valerio: El caso de “Quiero ser…” otrora conocido como Valerio es particularmente interesante. Primero explicar el apelativo, cuenta Coty que en una de las muchas noches de borrachera, de pronto Valerio empezó a correr por la calle gritando “Quiero ser gay!” detenido únicamente por su esposa. La credibilidad del cuento está en cuestión, pero tras muchas veces contado y jamás negado da paso a la duda. La cuestión es que “Quiero ser…” o Valerio, nos ha dado infinitas muestras de su sensibilidad. Desde hace un tiempo se le ha dado por recoger flores y ponerlas en el bus o en cualquier otro lugar. A veces me pregunto si su empresa de seguridad en lugar de llamarse "Los Halcones" debería llamarse "Las gaviotas". De hecho, la fotografía adjunta es una muestra de lo sensible que había resultado Valery, perdón, Valerio.
Caso 4 – Lizardo: Una noche encuentro a Lizardo en crisis, extrañada y preocupada le pregunto qué origina tamaño desconcierto. Me responde muy suelto de huesos que su osito de peluche lo dejó en el hotel de Puno. La forma como abrí los ojos le debe haber llamado la atención mientras me describía al bicho de peluche en cuestión. Sin comentarios.
Caso 5 – El chino: Ayer le regaló una flor a Lizardo. Sin palabras too.
Como ven, no sé si estar agradecida (que en principio si) o admirada por lo open que se están poniendo los hombres en estos tiempos.
Conste que siendo lesbiana todo me viene bien, es decir, si estuviesen saliendo del closet no tendría ningún drama y hasta les diría “Welcome” paradita en la puerta y con “A quién le importa” de fondo; pero no es el caso.
Caso 1 – Coty: Empecemos desde el principio, la primera influencia fue Coty, el supervisor por parte de los Tacticianos (encargados de todo lo del Bus), que por decirlo elegantemente era muy ambivalente en su sexualidad. Mariconeaba como el mejor y repetía todos los gestos y ademanes de las más mujeres de mi comunidad. Me hacía sentir un gentleman a veces aún siendo la única del género femenino del grupo. Convengamos que modosita no soy, pero él lo era y perfectamente.
Caso 2 – Lázaro: Tras la partida de Coty, el equipo no se pudo quedar tranquilo. Lázaro, perfectamente comprometido con su mujer y un anexo, con una hijita más, el día que encontró un ganchito en el Bus fue su perdición. Delante de estos ojitos que se han de comer la tierra, se lo puso y empezó a asear las pcs ¡hecho una Blanca Nieves cualquiera!. Acto seguido y pasados los minutos seguía con el ganchito puesto (un gancho verde que jamás olvidaré) y salió revoleando su baldecito a por agua. Solo faltaban los pajaritos y demás personajes Disney respondiendo a su canto y ayudándole en las tareas de limpieza. Paro de contar hasta aquí, porque tuvo otros muchos episodios, pero no vaya a ser que su esposita encuentre este blog y sonamos.
Caso 3 – Valerio: El caso de “Quiero ser…” otrora conocido como Valerio es particularmente interesante. Primero explicar el apelativo, cuenta Coty que en una de las muchas noches de borrachera, de pronto Valerio empezó a correr por la calle gritando “Quiero ser gay!” detenido únicamente por su esposa. La credibilidad del cuento está en cuestión, pero tras muchas veces contado y jamás negado da paso a la duda. La cuestión es que “Quiero ser…” o Valerio, nos ha dado infinitas muestras de su sensibilidad. Desde hace un tiempo se le ha dado por recoger flores y ponerlas en el bus o en cualquier otro lugar. A veces me pregunto si su empresa de seguridad en lugar de llamarse "Los Halcones" debería llamarse "Las gaviotas". De hecho, la fotografía adjunta es una muestra de lo sensible que había resultado Valery, perdón, Valerio.
Caso 4 – Lizardo: Una noche encuentro a Lizardo en crisis, extrañada y preocupada le pregunto qué origina tamaño desconcierto. Me responde muy suelto de huesos que su osito de peluche lo dejó en el hotel de Puno. La forma como abrí los ojos le debe haber llamado la atención mientras me describía al bicho de peluche en cuestión. Sin comentarios.
Caso 5 – El chino: Ayer le regaló una flor a Lizardo. Sin palabras too.
Como ven, no sé si estar agradecida (que en principio si) o admirada por lo open que se están poniendo los hombres en estos tiempos.
jueves, 9 de abril de 2009
Nuestros caminos
Son más de doce años de haber seguido los mismos y distintos caminos, ciudades, gente, familia. Cada una tomó un camino después que nos despedimos una noche en Miraflores, yo no sabiendo qué hacer con el afecto que me quedaba en los bolsillos, en el bolso, entre los cuadernos y que ella no estaba lista para recibir aún. Mi andar me llevó a muchos lugares, con otras personas a las que quise mucho y sin embargo no eran las indicadas. No eran tú, ahora lo entiendo.
Como parte de todos los recuerdos estuviste siempre, ¿cómo olvidar a la primera mujer que le has dicho “Me gustas”?, con la puerta del closet aún entreabierta después de reciente salida. Con todos los cuestionamientos a cuestas, con los temores y la valentía que me significó mirarte y decírte que quería pasar mi tiempo contigo.
Tus caminos te llevaron a convertirte en más gente a quiénes querer, tu rostro en el rostro de locos bajitos. Con tanto para compartir ahora y las historias que tenemos por contarnos. Poco a poco, cuando te acompaño telefónicamente en el camino a la oficina o de vuelta a casa, nuestros años van ordenándose y los presentamos como en diapositivas, quiero saber qué fue de ti y te pongo al día de lo que hice con mi vida.
- La última vez que te vi tenías que codificar unas encuestas.
- Ahora las estoy digitando. Sí, sigo con las encuestas.
Pareciera que no he cambiado al menos en mis actividades. Ella sí hizo mucho, creció no solo profesionalmente, hecho del cual estoy muy orgullosa, porque estoy redomadamente enamorada de una mujer brillante. Yo también tengo algunos logros, también crecí.
El caso es que estamos planeando enfrentar con creatividad, paciencia y buen humor nuestra historia, que tantos años después vuelve a escribirse. Junto con el cariño, desempolvamos y rescatamos aquello que en esos años me llevó a quererla sin éxito y que ahora, por misterios de la naturaleza y los largos y enrevesados caminos que tiene la vida, me devuelven a ella.
Y así, para quienes me conocen y saben que la carencia de imaginación no es mi fuerte, ni con toda la imaginación del mundo hubiese podido imaginar que ella, precisamente ella, aparecería otra vez en mi historia, abriría las ventanas, sacudiría la capita de polvo que se me había hecho en el afecto, invitaría amablemente – es una de las personas más amables que conozco – a la tristeza que me gobernaba últimamente, a salir por la puerta. Su voz como cuando éramos más jóvenes, me desarma. Su ternura no tuve oportunidad de conocerla entonces y ahora me la ha presentado y se dedica a hacerme pequeños regalos todos los días. Me cuida, me llama “Amor”, me entusiasma, motiva, nos contagiamos de nuevos proyectos, que puedo decir… lo único que se me ocurre es: “¿Así que esto era realmente la felicidad?, que tal, soy Evelyn. Mucho gusto”.
Como parte de todos los recuerdos estuviste siempre, ¿cómo olvidar a la primera mujer que le has dicho “Me gustas”?, con la puerta del closet aún entreabierta después de reciente salida. Con todos los cuestionamientos a cuestas, con los temores y la valentía que me significó mirarte y decírte que quería pasar mi tiempo contigo.
Tus caminos te llevaron a convertirte en más gente a quiénes querer, tu rostro en el rostro de locos bajitos. Con tanto para compartir ahora y las historias que tenemos por contarnos. Poco a poco, cuando te acompaño telefónicamente en el camino a la oficina o de vuelta a casa, nuestros años van ordenándose y los presentamos como en diapositivas, quiero saber qué fue de ti y te pongo al día de lo que hice con mi vida.
- La última vez que te vi tenías que codificar unas encuestas.
- Ahora las estoy digitando. Sí, sigo con las encuestas.
Pareciera que no he cambiado al menos en mis actividades. Ella sí hizo mucho, creció no solo profesionalmente, hecho del cual estoy muy orgullosa, porque estoy redomadamente enamorada de una mujer brillante. Yo también tengo algunos logros, también crecí.
El caso es que estamos planeando enfrentar con creatividad, paciencia y buen humor nuestra historia, que tantos años después vuelve a escribirse. Junto con el cariño, desempolvamos y rescatamos aquello que en esos años me llevó a quererla sin éxito y que ahora, por misterios de la naturaleza y los largos y enrevesados caminos que tiene la vida, me devuelven a ella.
Y así, para quienes me conocen y saben que la carencia de imaginación no es mi fuerte, ni con toda la imaginación del mundo hubiese podido imaginar que ella, precisamente ella, aparecería otra vez en mi historia, abriría las ventanas, sacudiría la capita de polvo que se me había hecho en el afecto, invitaría amablemente – es una de las personas más amables que conozco – a la tristeza que me gobernaba últimamente, a salir por la puerta. Su voz como cuando éramos más jóvenes, me desarma. Su ternura no tuve oportunidad de conocerla entonces y ahora me la ha presentado y se dedica a hacerme pequeños regalos todos los días. Me cuida, me llama “Amor”, me entusiasma, motiva, nos contagiamos de nuevos proyectos, que puedo decir… lo único que se me ocurre es: “¿Así que esto era realmente la felicidad?, que tal, soy Evelyn. Mucho gusto”.
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