Esta noche salgo de Puno, estoy tiradota trabajando en la cama con Toshi en unos cuadros comparativos para el bus. Y sin embargo, pienso que en unas horas inicio el viaje de retorno que me llevará a ella. Estas mini-vacaciones me vienen bien. He vivido muy estresada estas últimas semanas y desde que ella llegó la cosa ha mejorado mucho; pero mejorará más cuando nos tengamos cerca.
Mañana a la tarde, nuevo viaje que de Lima me llevará a esa ciudad que hace tantos años no visito y que permitirá nuestro encuentro. El lugar propicio, ir por ella y por fin, por fin, después de semanas de reencontradas, compartir el mismo espacio físico luego de tanta ausencia abrazarla como Dios manda y en el caso de dos mujeres, la iglesia prohibe.
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