viernes, 10 de abril de 2009

Hombres sensibles


No me puedo quejar, en mi equipo hay una manga de… hombres sensibles. El caso es que esa sensibilidad para el esquema machista cusqueño, no sé si será efectivamente sensibilidad o indicios alarmantes de mariconería.
Conste que siendo lesbiana todo me viene bien, es decir, si estuviesen saliendo del closet no tendría ningún drama y hasta les diría “Welcome” paradita en la puerta y con “A quién le importa” de fondo; pero no es el caso.
Caso 1 – Coty: Empecemos desde el principio, la primera influencia fue Coty, el supervisor por parte de los Tacticianos (encargados de todo lo del Bus), que por decirlo elegantemente era muy ambivalente en su sexualidad. Mariconeaba como el mejor y repetía todos los gestos y ademanes de las más mujeres de mi comunidad. Me hacía sentir un gentleman a veces aún siendo la única del género femenino del grupo. Convengamos que modosita no soy, pero él lo era y perfectamente.
Caso 2 – Lázaro: Tras la partida de Coty, el equipo no se pudo quedar tranquilo. Lázaro, perfectamente comprometido con su mujer y un anexo, con una hijita más, el día que encontró un ganchito en el Bus fue su perdición. Delante de estos ojitos que se han de comer la tierra, se lo puso y empezó a asear las pcs ¡hecho una Blanca Nieves cualquiera!. Acto seguido y pasados los minutos seguía con el ganchito puesto (un gancho verde que jamás olvidaré) y salió revoleando su baldecito a por agua. Solo faltaban los pajaritos y demás personajes Disney respondiendo a su canto y ayudándole en las tareas de limpieza. Paro de contar hasta aquí, porque tuvo otros muchos episodios, pero no vaya a ser que su esposita encuentre este blog y sonamos.
Caso 3 – Valerio: El caso de “Quiero ser…” otrora conocido como Valerio es particularmente interesante. Primero explicar el apelativo, cuenta Coty que en una de las muchas noches de borrachera, de pronto Valerio empezó a correr por la calle gritando “Quiero ser gay!” detenido únicamente por su esposa. La credibilidad del cuento está en cuestión, pero tras muchas veces contado y jamás negado da paso a la duda. La cuestión es que “Quiero ser…” o Valerio, nos ha dado infinitas muestras de su sensibilidad. Desde hace un tiempo se le ha dado por recoger flores y ponerlas en el bus o en cualquier otro lugar. A veces me pregunto si su empresa de seguridad en lugar de llamarse "Los Halcones" debería llamarse "Las gaviotas". De hecho, la fotografía adjunta es una muestra de lo sensible que había resultado Valery, perdón, Valerio.
Caso 4 – Lizardo: Una noche encuentro a Lizardo en crisis, extrañada y preocupada le pregunto qué origina tamaño desconcierto. Me responde muy suelto de huesos que su osito de peluche lo dejó en el hotel de Puno. La forma como abrí los ojos le debe haber llamado la atención mientras me describía al bicho de peluche en cuestión. Sin comentarios.
Caso 5 – El chino: Ayer le regaló una flor a Lizardo. Sin palabras too.
Como ven, no sé si estar agradecida (que en principio si) o admirada por lo open que se están poniendo los hombres en estos tiempos.

No hay comentarios: