lunes, 20 de abril de 2009

Autor intelectual

Sincérate, yo te caigo mal.
¿Fue algo que hice o algo que haré?, ¿qué te pasa conmigo?, porque esa bronca, esa mala vibra, este andar casi permanentemente empinchado. Que yo recuerde o sea consciente nunca hice nada tan malo o tan puto que mereciera tu bronca.
Somos millones y, ¿cómo te las arreglas para fastidiarme justo a mí?
Hasta aquí siento tu mala leche conmigo. A ver, tienta a hacerte corpóreo y te muelo a patadas. Te juro por ti que te reviento la madre si te tengo delante. No puedes ser tan antipático, tan hijo de puta.
Justo ésa carretera, justo las llantas de ése colectivo. No otro, ése.
Estoy frente a un espejo, me veo el rostro, los gestos, estoy tan fastidiada contigo, conmigo, con todo, con todos… la puta que te parió!!!!
Ni se te ocurra hacerme subir, te escupo apenas te vea. El de abajo encontró aliada perfecta, despotricaremos de ti hasta que se te caigan las orejas y se te pudran.
Lo siento, estoy emputadísima, embroncada. No me preguntes como estoy, creo que es evidente, Atrévete a abrir la boca y mi puño cerrado golpeará tan fuerte que aunque no existas, haré que sientas un dolor físico tan insoportable, que querrás ser Dios.

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