Pero yo digo, bueno, es cierto. No es muy frecuente ver laptops como Toshi en los lugares a los que estamos llegando con el bus, pero recién en Tinta un al parecer abogado se enamoró de ella. Como cuy mágico me ha dejado de tarea buscar info adicional, tengo que entrar a cada municipio e indagar por algunos datos; pues resulta que entré a la muni de Tinta y juguetito en mano (convengamos que Toshi a veces parece de juguete) me dispuse a tomar algunos datos que me facilitaría la secretaria del alcalde.
La primera en satisfacer su curiosidad fue la misma secre, que preguntó por precio y funciones de mi pequeña. Expliqué amablemente precio, cosas con las que vino y toda orgullosa estuve un buen rato absolviendo consultas. Hasta que el abogado no pudo más y largó como cosa de nada: “Véndamela”, asumo que mi cara de espanto le habrá dado idea de la barbaridad que me estaba pidiendo. Ni él era Robert Redford (estaba años luz, aún con lo hecho pelota que está actualmente RR), ni yo Woody Harrelson (porque tengo más cabello), ni Toshi Demi Moore (Toshi es más linda, claro), pero me sonó a propuesta indecente. Ni a la mujer, ni a la guitarra ni a la laptop se les puede prestar ni mucho menos vender.
Le dije escuetamente que no puedo venderla y agradezco al cielo que no preguntó “¿Por qué?”, porque iba a pasar por recontra freak si hacía explícito que me enamoré de ella desde que la vi en la revista virtual de Saga, que a pesar que cuy me promocionaba otras laptops yo la quería a ella y nada más que a ella, aunque era algo más costosa que las otras, aunque me dolerá el bolsillo por mucho tiempo; pero eso fue amor a primera vista. Amor del sincero, del real, del que empieza como platónico y se concreta.
Bueno, admito que sí sueno como recontra freak por estar enamorada de mi mini laptop jajaja. A lo hecho ¡pecho!, esta bien, me hago cargo y me doy cuenta que estoy un poco loca; pero al menos la laptop no me va a salir con nada extraño ni me va a hacer sufrir, así que es entendible que esté más enamorada de ella que de cualquier mujer en este momento.
En fin, más o menos le dije al tipo que se podía ir a la… Lima, que ahí es donde las venden y demás; pero que no la vendía, no, no, no. Si se habrá visto tamaña insolencia… hum.
La primera en satisfacer su curiosidad fue la misma secre, que preguntó por precio y funciones de mi pequeña. Expliqué amablemente precio, cosas con las que vino y toda orgullosa estuve un buen rato absolviendo consultas. Hasta que el abogado no pudo más y largó como cosa de nada: “Véndamela”, asumo que mi cara de espanto le habrá dado idea de la barbaridad que me estaba pidiendo. Ni él era Robert Redford (estaba años luz, aún con lo hecho pelota que está actualmente RR), ni yo Woody Harrelson (porque tengo más cabello), ni Toshi Demi Moore (Toshi es más linda, claro), pero me sonó a propuesta indecente. Ni a la mujer, ni a la guitarra ni a la laptop se les puede prestar ni mucho menos vender.
Le dije escuetamente que no puedo venderla y agradezco al cielo que no preguntó “¿Por qué?”, porque iba a pasar por recontra freak si hacía explícito que me enamoré de ella desde que la vi en la revista virtual de Saga, que a pesar que cuy me promocionaba otras laptops yo la quería a ella y nada más que a ella, aunque era algo más costosa que las otras, aunque me dolerá el bolsillo por mucho tiempo; pero eso fue amor a primera vista. Amor del sincero, del real, del que empieza como platónico y se concreta.
Bueno, admito que sí sueno como recontra freak por estar enamorada de mi mini laptop jajaja. A lo hecho ¡pecho!, esta bien, me hago cargo y me doy cuenta que estoy un poco loca; pero al menos la laptop no me va a salir con nada extraño ni me va a hacer sufrir, así que es entendible que esté más enamorada de ella que de cualquier mujer en este momento.
En fin, más o menos le dije al tipo que se podía ir a la… Lima, que ahí es donde las venden y demás; pero que no la vendía, no, no, no. Si se habrá visto tamaña insolencia… hum.

