Demasiado tiempo y demasiadas cosas ocurrieron entre el último post y éste. Que lejos se ve febrero, cuanta gente perdí en el camino (no me arrepiento pero admito que extraño), como cambió mi vida, mis horarios, mis hábitos. Me observo y en el transcurso de unos meses todo se transformó.
El recuento:
- Wayra va a cumplir pronto cinco meses conmigo. Está hermosa, tiene los problemas típicos de una perrita de su raza (Léase alergias, exagerada dependencia hacia su padre -yo - y su abuela, ladridos histéricos si no es controlada y un odio desmedido a los vecinos), pero ambas la llevamos bastante bien. Y básicamente nos queremos, ella me espera desesperada que vuelva del trabajo y yo vuelo el parque y las manzanas que me separan de su abrazo cuando salgo de la oficina.
- Mis amistades cambiaron. De culturosa pasé a formar parte de una manada. Con una breve cuota hetero, un gay y dos machonas que queremos cambiar el mundo; pero como es característico, mis grupos duran poco y nada. Siempre tendré a Regina, es la más constante y su carácter acidito es el que le da sabor a mi vida. Siempre tendré a mi Gio, es la hermana inteligentísima que siempre quise tener, el gay más adorable del mundo. El resto de personas oscila, solo asideros como Karin son inamovibles. Ahora mi abogado, doctor Flu está también para mí. Ellos son mi cable a tierra, por separado generalmente.
- Mis esquemas laborales como siempre giran alrededor del sol, tal vez eso cambie, tal vez no.
- Pienso en los que debieron ser mis hijos, pienso y pienso mucho.
- Pienso en la felicidad por venir, sólo porque soy terca y me empecino en creer que todos merecemos esquirlas de felicidad. Aunque venga en un empaque diferente al del amor de mi vida, aunque lo intente y lo vuelva a intentar con otras mujeres, solo por necia, por sacarme el clavo, por andar pensando: "Tal vez sea ella", "Tal vez sea esta otra" y no me canse de llamar a la felicidad a los gritos; porque todavía me queda fuerza y voluntad para gritar.
Sigo caminando cansada, sigo siendo el desorden con patas, todavía me duele la espalda, cada vez más los músculos en mi cuerpo me recuerdan que estoy cercana a los cuarenta, un festival de tirones y contracturas que me dejan quietecita en medio de la calle son anuncios publicitarios de mi vejez.
Aún no se me ha podrido ex esposa, pese a tus férreos deseos. Va en camino; pero aún no.
Todavía lloro algunas mañanas y noches porque no hay a quién decirle: "Buenos días amor", "Buenas noches vida", y me limito a recordar su cuerpo y abrazarla imaginariamente. Recordando su risa, su olor, la forma como respiraba mientras dormía, su inquietud y sus pesadillas, su forma encantadora de patearme dormida, saber que sigo siendo una "lorita curiosita" y a la vez ya no lo soy.
Como pueden ver, sigo siendo un bicho nostálgico. Eso es de lo poco que no ha cambiado.
2 comentarios:
su carácter acidito es el que le da sabor a mi vida
Me he sentido un Bolimbo Súper Hiper Ácido xDDDD
Regina: lo eres.
Eve: Como tu abogado que soy, estaré ahí siempre que me pagues.
Como personita quizás transitoria de tu manada, estaré ahí siempre que te necesite.
Como tu amigo que ahora soy, estaré ahí siempre que me necesites.
En adelante, cuidado no más, la tristeza es adictiva y hay quienes afirman que la melancolía es el octavo pecado capital.
Publicar un comentario