Estas nostalgias dominicales.
Extraño mi vida de casada. Me gusta saber que es domingo, abrir los ojos y observar a una mujer durmiendo a mi lado y despertando al día, verla desperezarse, besos que se saludan, tenerla abrazada y notar como se me mete en la piel. Alisar su cabello.
No extraño dormir peleada y notar que las espaldas no saben decir "Buenos días".
Extraño la feria del día anterior. El negocio de locos en sábado. A mi suegro renegando y a mi perro y mi gato de fiesta permanente. Extraño las lluvias. Extraño saludar a quienes eran mis vecinos. A los chicos de la tienda de la esquina y a Lito, el dueño del restaurante. A doña Argentina y sus compras mensuales y los descuentos que a ella y solo ella estaban permitidos. A la gringa Rivera que se murió estafando a la cuadra y a la Turca de quién nunca recordaba el nombre y me limitaba a decirle "Doña Turca" bajo su sonrisa cómplice.
A la mamá de la Turca. A Mariela, doña Lucía y Luciano.
A Marissita, ese culo prominente que tenía una mujer muy guapa encima suyo.
A los putos, Alejandro y su madre la Yoli. A Palina.
Extraño su "patita de extraterrestre", Cuquito y sus bailecitos.
Pero yo no era yo.
Yo para esposa no sirvo.
Para desgraciada HDP doy la talla.
Extraño a mi ex esposa y más que a ella extraño sentirme de alguien, pero como soy contradictoria también extrañaba mi libertad.
Y aquí soy libre.
Sola, pero libre.
Lástima que mi ex esposa me odia. Que desea me pudra y sufra todo lo sufrible en la vida.
Y lo desea con tanto ahínco que a veces me temo que lo consigue.
Cuando puse el "Sabe Dios..." de título pensé que iba a escribir sobre la mujer que me tatué en el pecho y terminé escribiendo sobre mi ex esposa.
Que quilombo tengo en la cabeza. Que quilombo.
2 comentarios:
esta tira de kioskerman te ace a pelo
http://www.kioskerman.com.ar/ancla.htm
Extraño mi ancla. Gracias hermana.
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