miércoles, 21 de octubre de 2009

Traje flores

Muerta de cansancio como estoy las ganas de escribir me sacaron de la cama para ingresar a esta dirección y contarte que he visto muchos colores en este viaje, que si bien es cierto el sobre esfuerzo fue mucho para mi vieja osamenta, Ayacucho me hizo bien.
No por el hecho que en la quinta lomita que iba subiendo iba puteando la vocación sociológica sino porque sabía que quería contar lo que he visto y que ahora viene bien contártelo a tí.
En las viviendas tenían chanchitos corriendo como perros.
Las flores amarillas estaban todas vivas saludando en quechua impronunciable. Y eso que el quechua de Ayacucho es el que más me gusta.
El cielo era celeste dibujo de primaria. Muy intenso.
Ayer estuvo muy iluminado todo y a pesar que solo caminaba y hablaba con gente me ensucié como un chico correteando en la chacra.
El olor de las combis en las que me tocó viajar mejor ni te lo cuento.
Me dí cuenta que o yo soy alta o la gente de la zona es muy pequeña. Una de mis encuestadoras pasaba por poco la mitad de mi pecho.
Y lo mejor, lo mejor siempre es volver a casa.
Y que a mis piernas les ha dado por bromearme echándose a temblar o hinchándose tampoco es necesario especificarlo.
Te quería contar que te traje flores que no corté solo por fines ecológicos.

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