
Cuando decidí postear esto, se me ocurrió echar un poquito de bilis. Cuando no son buenos días, de pronto te provoca renegar y putear. Me puse a buscar una imágen que refleje la bronca que tengo dentro y ¡zas!, me encontré muchas veces con este perrito y me rindo ante la idea de ponerlo en el blog. Es muy curioso, una buena foto.
Respiro hondo. Pienso en mi charla de ayer temprano, que sin querer me llevó a meterme en otra cosa de estas tecnológicas para tener como comentar la foto de la pequeña niña con la que espero compartir a futuro. Me encanta charlar con ella, la opinión de los niños siempre es sincera y si realmente disfrutan una charla te lo hacen saber y se puede sentir.
En cambio los adultos nos vamos poniendo tan complicados. Tenemos actitudes tan inexplicables... que bueno, deberíamos un poco más contagiarnos de nuestros niños y volver a lo básico.
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