
Hoy mi compañera decidió iniciar la cuenta regresiva de los días que faltan para vernos. No precisaré el número exacto porque trae yeta, posiblemente lo cuente antes de salir de Lima para que no tengan que suponer por qué se quedó sin entradas este blog.
Hoy también varios acontecimientos marcaron el día: Cayó un rayo a pocos metros de la combi en la que volvía de La Encañada hacia Baños del Inca, el chofer y yo quedamos patitiesos. Subí un cerro contra mi voluntad por ir a buscar a una presidenta del vaso de leche, primero anduve por calles y plazas buscándola hasta que encontré una señora que me dijo: "Vive ahííííííííííí arriba" (señalando con su índice izquierdo algo más abajo del cielo, entre el cielo y el cerro precisamente). Antes de bajar del cerro, rompió una lluvia furiosa que entorpeció más mis pasos. Como último detalle, el paraguas que me regaló Rolo, se rompió y Mary Poppins no estaba cerca para prestarme el suyo.
Sin embargo y sin lugar a dudas, lo más importante de todo fue que un par de personas que adoro, saben e indagan datos acerca de mi llegada. Esto me ha ilusionado, me hace olvidar el rayo, el cerro, la lluvia y a Mary Poppins.
Aunque suene utópico, ¡quiero mi futuro ahora!. No hay tiempo que esperar.
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