domingo, 4 de julio de 2010

Fotografías

Cuando era estudiante universitaria, conocí a un nieto del gran Martín Chambi, Oscar, las fotografías que pude ver en aquella época me llevaron a desear una cámara con mucho anhelo y desesperación. Pasaron los años y lo olvidé.
Cuando empecé con los trabajos de investigación, parte importante era llevar un registro fotográfico de mis actividades; así que me compré una cámara digital, sencilla, una Polaroid nada sofisticada. Que no hace LAS fotos; pero está bastante bien.
Cuando conocí a Gio Infante, pensé: "Se vienen buenas conversas en mi porvenir".
Nunca se me ocurrió pensar: "Y ahora aprenderé de fotografía".
Desde la noche anterior venía mostrándome fotografías de unas cámaras del año del rey pepino y un colorido desproporcionado. Parecían objetos de colección y acostumbradas a la onda retro de Gio no dije nada. Me limité a mirar lo que me mostró y a oír sus explicaciones para justificar que ne-ce-si-ta-ba esa cámara de marras.
A la noche siguiente ya estábamos dirigiéndonos hacia la tienda donde las vendían, todo muy lindo, muy fuera de lo común, lleno de pequeños pony toda la entrada, muchos cuadernos y una foto mía cachete con cachete con una tapa de Túpac Amaru. Mi look según Regina. Hasta que llegamos a las cámaras.
Gio por supuesto se volvió loco, tomaba una, tomaba la otra, preguntaba, leía indicaciones de los contenidos, se ponía dubitativa, disertaba y demás cosas que terminan en "aba". Yo seguía mirando cuadernos y otros artilugios de la tienda.
De pronto ya estaba parada al lado de las cámaras, revisando el precio no eran tan caras. Me gustaba una pero descubrí que era "ojo de pez" y que las fotos salían de esta y de esta manera. Ahí fue donde me cagué, no debí preguntar porque me empezó a interesar todo.
A Regina se le dio por pedir ayuda para soltar una cámara que quería, cuando presentábamos argumentos para que la suelte Gio dijo las palabras mágicas: "Mi siguiente compra será esa". Eso quería decir que era una buena máquina. Con mayor razón me interesó, surgiendo el siguiente diálogo.

Regina: Quítamela, quítamela... (a mi)
Eve: ¿Y qué hace?
Gio detalla explicación motivadora que ni la vendedora podría haber dado.
Eve: Si no la llevas tú la llevo yo.
Regina: (Silencio)
Eve: Si no la llevas tú la llevo yo en cinco, cuatro, tres, dos...

Regina extiende la mano y me la entrega, acto seguido y como si estuviera ensayado, meto mano en la billetera y abuso de la tarjeta de crédito.
Sonreí el resto del camino, al llegar a casa Gio me enseñó a poner la película y a explicarme sobre el revelado, las características, los colores según casa fotográfica, el tipo de ISO y demás detalles que poco a poco iré recordando.
Mi juguetito es éste, ya le quiero mucho. Imagino las muchas fotos que saldrán de ella.
Fotos que iré colgando luego de terminar el rollo, mandarlas a revelar, esperar que me entreguen las fotos, escanearlas y por fin, colgarlas en Internet.

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