jueves, 17 de junio de 2010

De ella y los sentimientos feroces

Es bien sabido que si me enamoro de una mujer, nunca termina siendo un buen negocio.
Por un lado, esto de no medir cuánto y cómo doy mi afecto es un factor importante. Nunca me salió querer a medias tintas. Si te quiero, te quiero y a la mierda el resto.
Y puede que ellas (las mujeres con las que he compartido afecto) en uno u otro momento, sincronizadamente o no, me hayan o no me hayan querido; pero por lo general el que fuera o no correspondido me tuvo siempre sin cuidado. Si yo te quiero terminarás enterándote. Si ya no te quiero también.
Por ahora todo marcha. Si estoy contigo en mi forma de mirarte sabes que provocas sentimientos lindos, de variados colores, sabes que observo tu boca con un único objetivo. Me gusta que te sujetes de mi mano, que beses mis camisas y hasta la forma de tu sonrisa cuando abrimos los ojos después de besarnos.
Sabes que no es que seas pequeñita, eres del tamaño preciso para acariciar mi espalda cuando te abrazo. Que igual siempre encuentro tu boca. Que me encanta besarnos en la calle, en el café, en un restaurante o en el bus.
Que me quedo sin palabras cuando te siento disfrutar la cercanía.
Y callarme a mí es difícil.
Me gusta cuando te distingo entre la gente, cuando charlas con otras personas y yo se que en un momento, esa atractiva mujer que estoy observando besará mi boca y encenderá mi alma.
Y escribirte, también como me gusta.
No hay un título que nos califique con los tradicionales códigos. Tu eres mi beso más tierno. Yo soy la mujer que te espera.

1 comentario:

Miguel Ángel dijo...

"Es bien sabido que si me enamoro de una mujer, nunca termina siendo un buen negocio"

ME VOLVISTEs A CAGAR MAL.

Carajo, escribes bien ¡Y nos postergaste por ir a ver pelis!

No leeré el resto, esa frase ha sido la vida hoy.