lunes, 27 de octubre de 2008

"Seguro que Dios la acompaña"


Quienes me conocen saben que precisamente no soy muy creyente que digamos. Le tengo cariño a San Expedito, al Señor de los Milagros y a la Virgen de Guadalupe, por lo que representan o representaron en algún momento de mi vida; pero no se puede decir de mí que soy un ser religioso.

Hoy sin embargo, una señora que conocí en Llacanora, la mar de agradable y simpática, me dijo esa frase después que compartí con ella mi alegría por lo bien que me había ido en ese distrito, así que me quedé pensando: "¿Será cierto?".

No sé, por ejemplo, me han pasado un montón de cosas buenas más o menos desde que nací. Fue una suerte que no me estrangulara con el cordón umbilical cuando me salieron primero las patitas y no la cabeza, como es lo usual. El atinado médico le dijo eso a mi mamá y la pobre se pegó un julepe...

Luego ingresé a la universidad sin mucho esfuerzo, conseguí mi primer trabajo sin mucho esfuerzo, el primer noviecito sin mucho esfuerzo jajajaja. Y sin embargo la primera chica que me gustó me costó un ojo y la mitad del otro. Cosas de la vida.

Y ahora, con todo lo del trabajo y demás; realmente me doy cuenta que no solo en esos aspectos soy afortunada, no sé si porque Dios realmente me acompaña (o empezó a mirarme con ojos de piedad) pero sí considero que tengo suerte de tener una compañera como la que tengo. No ha sido fácil ni difícil, simplemente nos ocurrió, ambas estuvimos el día y el lugar indicados para conocernos y acercarnos. De ahí en más lo que pasó, han tenido mucho que ver nuestras experiencias previas, los anhelos guardados, nuestras fortalezas y las que aún son nuestras debilidades. Estamos trabajando en la construcción de nuestro futuro juntas.

Y ahí sí, sea el buen Dios o sea quien sea, esperamos contar con todo su apoyo. Nosotras apostamos por nuestro futuro. Que la vida apueste también.

1 comentario:

Marta dijo...

La ilusión es un gran ingrediente para hacer las cosas bien, la fe es la que nos hace seguir luchando a pesar de las dificultades, el sentirnos queridos es el alimento de nuestros días. Seguro que reúnes todo eso y más, así que seguro que Dios te acompaña.