
A las 18 horas ya no estaré en Lima, Cajamarca por fin aguarda que llegue para que me quede con ella por una breve temporada. Ya estuve en mi busmóvil, son dieciocho computadoras y gentes que participarán en cada reunión. Son muchas más las que participarán de las charlas. Incluso más, cuando tengamos que ir visitando lugar por lugar para invitar a la población. Veré cientos de rostros, conversaré con mucha gente, compartiré información con otros tantos y seré parte de un pequeño pero muy trabajador equipo. Todo, todo es el camino elegido para construir mi ruta más larga, la que me lleve a ella.
Ella irá conmigo, observándome cuando de una capacitación, caminando a mi lado en las calles de Cajamarca en las que nunca estuvo; pero por las imágenes que le daré llevará consigo. Me acompañará a coordinar, aliviará las muchas horas y días de trabajo, tomaremos mate mientras conversamos en el balcón de la casa al final del día. Es mi compañera, si alguien creyó que no iba a aparecer en esta entrada, ja!, es absurdo esperar eso... psssttt... ellá está en todos lados, en TODOS.
Una fotografía de Cajamarca, de las muchas que cargaré en la maleta a mi retorno porque es la ciudad a la que le deberé conocer a mi novia. A Rolo y a la ciudad, en ese orden. Aunque él sea mi amigo imaginario ¿no hermanitas Gonzales?.
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